miércoles, 7 de octubre de 2009

Dialogo

(Comienza hablando un narrador, para dar contexto a la obra)

Primer Acto: Infanticidio

Narrador: después de que José, sus hermanos y toda aquella generación muriera, los israelitas continuaron incrementando su número y haciéndose cada vez más poderosos. El país de Egipto fue llenado por ellos, pero al poder llegó otro faraón que desconocía la historia de José, quien se dirige a su mujer:

(En la escena esta el Faraón junto a su Faraona, y comienzan a hablar)

Faraón: Mi Faraona, he notado que el pueblo hebreo cada vez aumenta más su número. ¿No lo crees?

Faraona: Si, mi faraón ¿Qué piensas hacer?

Faraón: Para evitar que formen un ejército más poderoso que el nuestro, ve y dile a las parteras que cuando atiendan a una mujer hebrea, revisen el sexo del bebe, si es hombre que lo maten y si es mujer que le perdonen la vida.

(La Faraona se dirige donde se encuentran reunidas tres parteras)

Faraona: El faraón ha ordenado que:” Al atender a una mujer hebrea, revisen el sexo de su hijo y si es hombre que lo maten y si este es mujer que le perdonen la vida” Ahora vayan al pueblo (y les apunta con el dedo hacia el pueblo).

Las parteras (al unísono): Si, mi Faraona.

Narrador: sin embargo, las parteras temían a Dios, así que no siguieron las órdenes de faraón, si no que, dejaron con vida a los varones.

(Las parteras vuelven al palacio y hablan con el faraón y Faraona)

Faraona: ¿Por qué han hecho esto? ¿Por qué han dejado con vida a los varones?

Partera 1: Resulta que las hebreas no son como las egipcias, si no que están llenas de vida y dan a luz antes de que lleguemos.

Faraón: entonces, ¡tiren al río a todos los niños hebreos que nazcan! A las niñas déjenlas con vida.

Segundo Acto: Moisés es encontrado.

Narrador: en aquel tiempo una mujer hebrea esposa de un levita, quedo embarazada y tuvo un hijo varón, al verlo tan hermoso lo escondió durante tres meses, cuando ya no pudo seguir ocultándolo, fue a la orilla del río Nilo, habiendo tomado una decisión muy importante.

(La madre de Moisés junto a sus hijos van a la orilla del río, ahí dejan a Moisés en una canasta, que pusieron en el río. La madre de moisés besa su frente y tapa la canasta)

Mama de Moisés: María, ve por la orilla del río mirando la canasta, hasta que llegue a un lugar seguro.

(María sigue al bebe por la orilla del río, y ve que llega a la orilla del palacio donde es encontrado por la hija del faraón)

Hija de faraón: Sirvienta, ve por aquella cesta que se encuentra entre los juncos.

(La sirvienta se introduce en el agua y alcanza la cesta llevándosela a la hija de faraón)(La hija de faraón abre la cesta y se encuentra con el bebe)

Hija de faraón: Es un niño hebreo, es tan pequeño. (Conmovida)

(Las doncellas se asombran y se acercan a ver al niño)

Sirvienta 1: ¿Y qué desea que hagamos con él?

Hija del faraón: (duda un momento) Me lo quedaré.

Sirvienta 2: Pero mi señora, qué dirá el faraón.

Hija del faraón: Nada, ahora es mi hijo, y lo llamare Moisés, ya que lo he sacado de las aguas.

(En ese momento entra María a la escena, y habla con la hija del faraón)

Hermana de moisés: Su majestad, yo conozco una nodriza hebrea que podría alimentar y cuidar bien del bebe.

Hija de faraón: (complacida) Entonces ve a llamarla.

(La hermana sale de escena y vuelve a regresar con la madre del niño)

Hija del faraón: Llévate a este niño y críamelo. Yo te pagare por hacerlo.

Narrador: fue así como la madre del niño se lo llevó y lo crío. Ya crecido el niño, se lo llevo a la hija de faraón, y ella lo adoptó como hijo suyo.

Tercer Acto: La huida de Moisés.

Narrador: un día cuando ya moisés era mayor de edad, fue a ver a sus hermanos de sangre y pudo observar sus penurias. De pronto vio que un egipcio golpeaba a un hebreo.

Egipcio: (mientras le da latigazos) has bien tu trabajo esclavo, eres un holgazán, tu y tu pueblo no hacen mas que quejarse; por eso es que te mereces lo que te pasa.

(El hebreo este tiro en el piso recibiendo los azotes entonces entra moisés y se abalanza sobre el egipcio)

Moisés: déjalo en paz. (Lo empuja y lo mata)

Narrador: como nadie vio lo sucedido, moisés oculto el cuerpo en la arena.
Al día siguiente volvió a salir y vio que dos hebreo peleaban entre si

Moisés: ¿Por qué golpeas a tu compañero?

Hebreo 1: ¿y quién te nombró a ti gobernante y juez de nosotros? ¿Acaso piensas matarme a mí como mataste al egipcio?

Narrador: esto le causo temor a moisés y al saber que faraón ya se había enterado huyo del faraón y se fue a la tierra de madián, donde se quedó a vivir junto al pozo.
El sacerdote de Mardian tenía siete hijas, las cuales solían ir a sacar agua para llenar los abrevaderos y dar de beber a las ovejas de su padre. Pero los pastores llegaban a molestarlas y las echaban.

Pastor 1: que hermosas jovencitas, podrían darnos de beber y alimentar a nuestras ovejas. (Toma a una del brazo y se ríe)

Doncella3: Suéltame!!

Doncella4: Suéltala o llamaremos a nuestro padre

Pastor 2: mejor déjalas ir pero no las dejemos sacar agua del pozo, desde ahora somos los dueños
(Se ríen)

(Moisés entra en escena)

Moisés: porque no van a divertirse a otro lugar, este pozo pertenece al padre de las señoritas y no deberían subestimar su grandeza….

(Los pastores salen de escena y las jovencitas vuelven a la casa de su padre)

Jetro: ¿Por qué volvieron hoy más temprano?

Doncella7: por culpa de unos pastores (dice enojada)
Doncella 5: si, solo se dedican a hostigarnos todo el tiempo. (como si estuviera resignada)
Séfora1: menos mal que un egipcio nos libro de los pastores
doncella2: hasta nos saco el agua del pozo
doncella 6: y dio de beber al rebaño

Jetro: ¿y dónde está ese hombre? ¿Por qué lo dejaron solo? ¡Invítenlo a comer!

Narrador: convino a quedarse a vivir en casa de aquel hombre, quien le dio por esposa a su hija Séfora de la cual se había enamorado.

(Baile en la boda de Moisés y Séfora) (40 seg. aprox)

Narrador: murió el rey de Egipto. Los israelitas, sin embrago, seguían lamentando su condición de esclavos y clamaban pidiendo ayuda y así sus gritos desesperados llegaron a oídos de Dios.

(Cambio de escena. La zarza ardiendo)(Moisés estaba por los montes, y le llama la atención una zarza que ardía pero no se consumía, y se acerca a ella)

Dios: ¡Moisés, Moisés!
Moisés: aquí me tienes
Dios: no te preocupes más. Quítate las sandalias, porque estas pisando tierra santa. Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

(Moisés se cubre el rostro)

Dios: ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse y conozco bien sus penurias. Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel. Han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas, y he visto también como los oprimen los egipcios a si que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo.

Moisés: ¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas?

Dios: yo estaré contigo. Y te voy a dar una señal de que soy yo quien te envía: cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo, todos ustedes me rendirán culto en esta montaña.

Moisés: supongamos que me presento ante los israelitas y les digo “el Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes” ¿Qué les respondo si me preguntan: y como se llama?

Dios: YO SOY EL QUE SOY y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas “el YO SOY me ha enviado a ustedes”.
Diles esto a los israelitas: “el señor el Dios de sus antepasado, el dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Éste es mi “nombre eterno; este es mi nombre por todas las generaciones”.
Y tu anda y reúne a los ancianos de Israel y diles: “el señor el Dios de sus antepasado, el dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: He visto como los han maltratado en Egipto por eso me propongo sacarlos de su opresión en Egipto a la tierra donde fluye leche y miel. Los ancianos de Israel te harán caso. Entonces ellos y tu se presentaran ante el rey de Egipto y le dirán: “el señor Dios de los hebreos ha venido a nuestro encuentro, déjanos hacer un viaje de tres días al desierto para ofrecerles sacrificios al señor nuestro Dios” Yo se bien que el rey de Egipto no va a dejarlos ir, a no ser por la fuerza. Entonces manifestare mi poder y heriré de muerte a los egipcios con todas las maravillas que realizare entre ellos. Después de eso el faraón los dejará ir. Pero yo Haré que este pueblo se gane la simpatía de los egipcios, de modo que cuando ustedes salgan de Egipto no se vallan con las manos vacía. Toda mujer israelita le pedirá a su vecina, ya cualquier otra mujer que viva en su casa, objetos de oro y plata, y ropa para vestir a sus hijos y a sus hijas. Así despojaran ustedes a los egipcios.

Moisés: ¿y qué hago si no me creen ni me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: “el Señor no se te ha aparecido”?
Dios: Yo demostrare que lo que dices es cierto. Si con la primera señal milagrosa no te creen ni te hacen caso, tal vez te crean con la segunda. Pero si un no te creen después de estas dos señales, yo enviaré una tercera.

Moisés: señor yo nunca me he distinguido por facilidad de palabra. Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar.

Dios: ¿y quién le puso la boca al hombre? ¿Acaso yo no soy el señor, quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? Anda, ponte en marcha que yo te ayudare a hablar y te diré lo que debas decir. ¿y qué hay de tu hermano Aarón el levita? Yo sé que él muy elocuente.
Además, ya ha salido a tu encuentro, y cuando te vea se le alegrará el corazón. Tu hablaras con él y le pondrás las palabra en la boca. Yo lo ayudaré a hablar, a ti y a él, y les enseñaré lo que tienen que hacer. El hablará por ti al pueblo, como si tu mismo le hablaras y tu le hablaras a él por mi como que le hablara yo mismo, peo no te olvides de llevar contigo esta vara porque con ella harás señales milagrosas.


(Moisés vuelve a casa)

Moisés: debo marcharme. Quiero volver a Egipto, donde esta mi pueblo. Voy a ver si todavía viven.

Jetro: anda, pues; que te vaya bien.

(moisés camina y se detiene de repente suena de fondo)

Dios: cuando vuelvas a Egipto, no dejes de hacer ante el faraón todos los prodigios que te he dado el poder de realizar. Yo, por mi parte endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo, entonces tú le dirás de m parte al faraón: “Israel es mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy quitarle la vida a tu primogénito”.

(Moisés se va del pueblo, y camina hacia el pueblo hebreo junto a su esposa. Séfora se queda con los esclavos en el momento en que Moisés se encuentra con Aarón y se van al palacio del faraón)

Moisés: así dice el Señor: “deja ir a mi pueblo para que celebre una fiesta en mi honor”

Faraón: ¿y quién es el Señor para que yo le obedezca y deje ir a Israel?

Aarón: el Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro, así que debemos hacer un viaje de tres días hasta el desierto, para ofrecer sacrificios al señor nuestro Dios, de lo contrario podría castigarnos con plaga o matarnos a filo de espada.

Faraón: ¿porque distraen al pueblo de sus quehaceres? ¡Vuelvan a sus obligaciones!. Dense cuenta que es mucha la gente en este país y ustedes no la dejan trabajar.


(Moisés y Aarón salen del palacio y el faraón manda a llamar a sus generales)

Faraón: ya no le den paja a la gente para hacer ladrillos ¡que vallan ello mismos a recogerla! Pero sigan exigiéndole la misma cantidad de ladrillos que estaban haciendo.
¡Son unos holgazanes y por eso me ruegan!, impóngales tareas más pesadas. Manténganlos ocupados así no harán caso de mentiras.

Generales: Si, mi faraón

(el faraón sale de escena y los generales se van a donde se encuentran los esclavos hebreos)

Generales: cumplan con su tarea diaria, como cuando se les daba paja.
Narrador: entonces los hebreos fueron a donde faraón y se quejaron
Hebreo 1: ¿por qué su majestad trata así a sus siervos?
Hebreo 2: ¡ya ni paja recibimos!
Hebreo 3: ¡se nos exige hacer ladrillos, y como si fuera poco, se nos golpea!
Hebreo 1: la gente de su majestad no está actuando bien.
Faraón: no se hará ningún cambio es todo lo que se merecen, así que salgan de aquí

(Preocupados se encuentran con Aarón y moisés que les estaban esperando a la salida)
(hablándole a ambos)
Hebreo 2: Que el Señor los examine y los juzgue porque por su culpa somos apestados ante el Faraón y sus siervos.
Hebreo 3: ustedes mismos les han puesto la espalda en la mano para que nos maten.

(Los hebreos se van por un lado y moisés se aparta y habla con Dios)
Moisés: ¿Señor porque tratas tan mal a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?
Desde que le hable al faraón de tu nombre, no ha hecho más que maltratar a tu pueblo y tú no has hecho nada para mejorarlo.

Dios: hoy veras lo que voy a hacer con el faraón, solo mi mano poderosa va a dejar que se vallan, solo por mi mano poderosa va ha echarlos de su país
Yo he oído el gemir de los israelitas a quienes los egipcios han esclavizado y he recordado mi pacto, así que dile a los israelitas: “yo soy el señor y voy a quitarles de encima la presión de los egipcios. Voy a liberarlos de la esclavitud”
; voy a liberarlos con grandes despliegues de poder y grandes actos de justicia. Haré de ustedes su pueblo; y yo seré su Dios. Así sabrán que yo soy el señor tu Dios, que los libró de la opresión de los egipcios y que los llevaré a la tierra que le juré a sus antepasados y que yo les daré a ustedes la posesión de ellas.
Ve y habla con el faraón, dile que deje salir de su país a lo israelitas.

(Moisés y Aarón vuelven al palacio a hablar con el faraón)

Aarón: Debes liberar a nuestro pueblo o veras quien es nuestro Dios.( arroja la vara al suelo enfrente del faraón y sus funcionarios y la vara se convirtió en serpiente)

Faraón: ¡Nunca! ¿Su Dios? No es mejor que nuestros Dioses, déjame demostrártelo lo que tu hiciste, nosotros también lo podemos hacer.

(Entran los magos, con humo, empieza el baile egipcio)(Al terminar el baile, quedan solo los magos, el faraón, Moisés y Aarón)
(Sale mucho humo que envuelve la escena y mediante sus artes oscuras hicieron lo mismo: cada uno arrojo su vara al suelo convirtiéndose en serpiente, la serpiente de Aarón se devoro a las varas de ellos.)

Faraón: NO se irán de aquí, vuelvan a trabajar

Narrador: por causa de su obstinación Dios se manifestó al Faraón y Egipto con diez plagas.

(El río Nilo es teñido con sangre)

Narrador: entonces con la vara en la mano moisés golpeo las aguas del Nilo y el rió se convirtió en sangre y apestando este, así los egipcios no podían beber de sus aguas. Habiendo sangre en toda el agua del país hasta el agua que estaba en las vasijas se convirtió en sangre, sin embargo lo mago de Egipto hicieron lo mismo endureciéndose así aun mas el corazón del faraón como Dios lo había dicho.

(El faraón toca el agua ríe, luego se va como si nada hubiese pasado y regresa a su palacio)

Narrador: entonces Dios viendo el corazón del faraón ordeno que Aarón golpeara el suelo con la vara para que todo el polvo se convirtiera en piojos que infectaran el país y el picaran a hombres y animales de todo el país. Sin embargo los magos egipcios trataron de hacer lo mismo pero no pudieron

Mago 1: Faraón no podemos hacer esto
Faraón (mientras se rasca) ¿cómo no van a poder hacerlo? ¡Estoy rodeado de inútiles!
Mago 2: es que en todo esto anda la mano del Dios de los israelitas
Faraón: cállense y salgan de aquí ¡los israelitas jamás saldrán de Egipto!

Narrador: entonces Dios le dijo a moisés que hablara otra vez con el faraón y le advirtiera.

Narrador: entonces Dios viendo el corazón del faraón ordeno que Aarón golpeara el suelo con la vara para que todo el polvo se convirtiera en piojos que infectaran el país y el picaran a hombres y animales de todo el país. Sin embargo los magos egipcios trataron de hacer lo mismo pero no pudieron

Mago 1: Faraón no podemos hacer esto
Faraón (mientras se rasca) ¿cómo no van a poder hacerlo? ¡Estoy rodeado de inútiles!
Mago 2: es que en todo esto anda la mano del Dios de los israelitas
Faraón: cállense y salgan de aquí ¡los israelitas jamás saldrán de Egipto!

Narrador: entonces Dios le dijo a moisés que hablara otra vez con el faraón y le advirtiera.

Moisés: así dice el señor: “deja ir a mi pueblo para que me rinda culto. Si no lo dejas ir, enviare enjambres de moscas sobre tu pueblo y tus casas, todo Egipto estará rodeado de moscas y en la única región en la que no habrá moscas será en donde vive mi pueblo”

Narrador: pero el faraón no quiso escuchar y se fue rápidamente. Entonces Aarón golpeo el suelo con la vara y todo Egipto se lleno de moscas. El faraón estaba furioso, las moscas se metían en cada rincón del palacio y nada podía hacer para impedirlo. Una vez mas el faraón mando a llamar a moisés

Faraón: si le pides a tu dios que quite las moscas del país yo dejaré que tu pueblo le adore aquí.

Moisés: no podemos adorar aquí en Egipto, déjanos salir tres días al desierto.

Faraón: esta bien, pero pídele a tu dios que se lleve la plaga que han caído sobre Egipto.

Narrador: entonces moisés se dirigió a orar y Dios respondió llevándose la plaga de moscas de Egipto, sin embargo el faraón volvió a endurecer su corazón y no dejo salir a los israelitas. Así es que Dios decidió enviar sobre Egipto una plaga que matase a todo los animales, como los peces, todo murió, sin embargo Dios hizo distinción con el ganado de Israel de modo que no morían los animales del pueblo de Dios. Pero aun así al ver esto el faraón endureció su corazón y no permitió la salida del pueblo.
Después Dios le dijo a moisés y Aarón.

Dios: tomen de algún horno un puñado de ceniza y tu moisés deberás arrojarlas al aire enfrente del faraón, entonces la ceniza se convertirá en polvo fino y caerá sobre todo Egipto abriendo heridas en personas y animales.

(moisés se dirige a faraón y hace lo que Dios le había dicho)

Narrador: sin embargo nadie atrevió a enfrentarse con moisés porque todos estaban cubiertos de llagas y aun así el corazón del faraón sé endurecía mas y no quiso saber nada mas de moisés ni Aarón.
Luego de esto Dios envío a moisés a hablar con el faraón.

Narrador: entonces moisés clamó a Dios y la tierra de Egipto fue restaurada pero otra vez mas el corazón del faraón se endureció para con los israelitas. Pero aun así Dios le dijo a moisés que hablara con faraón.

Moisés: El señor Dios de los israelitas dice: “en realidad yo he endurecido tu corazón para poder realizar mis señales” ¿hasta cuando te opondrás a humillarte en mi presencia? Deja ir a mi pueblo.

General egipcio 1: ¿hasta cuando este individuo será una trampa para nosotros? Deja que se vallan y que rindan culto a su Dios ¿acaso no sabes que Egipto esta arruinado?

Faraón: vayan y rindan culto a Señor su Dios, tan solo diganme quienes van a ir.
Moisés: nos van a acompañar nuestros jovenes y nuestros ancianos, tambien nuestros hijos e hijas, nuestor ganado y nuestras mujeres, porque vamos a celebrar una fiesta.
Faraón: ¡si les dejo ir con sus mujeres y sus hijos claramente se ven sus malas intenciones! ¡Pero no será como ustedes quieren! Si lo que quieren es rendirle culto al señor vayan solo los hombres.

Narrador: entonces faraón los echo de su presencia, entonces moisés extendió sus brazos y sobre todo Egipto cayó un plaga de langostas las que se comieron todos los campos.
Y el faraón volvió a mandar a llamar a moisés.

Faraón: he pecado contra el señor su Dios y contra ustedes. Yo les pido perdón por mi pecado una vez mas, solo te pido que le ruegues al señor para que nos aleje las langostas.

Narrador: entonces moisés oró a Dios y soplo un fuerte viento que alejo a las langostas.

Moisés: el Señor dice “hacia la medianoche pasaré por todo Egipto y todo primogénito egipcio morirá y habrá grandes lamentos, peor ni siquiera los perros de los israelitas sufrirán perdida alguna, además deberán matar un cordero y comerlo entero sin dejar nada, y con la sangre deberán pintar los postes de los dinteles de las casas, además por siempre deberán recordar esta fecha como la mas importante porque el señor les salvo de la muerte.

Narrador: a medianoche el Señor hirió de muerte a todos los primogénitos egipcios y todos se levantaron aquella noche.
(En ese momento se una una pareja de hebreos, el hembre toma un balde y pinta el dintel de la puerta con sangre, entran, el angle de la muerte pasa por fuera de su casa, luego el bebe llora, después se ve a dos parteras entrando al palacio con un tabladillo y sobre el un cuerpo envuelto en sabanas)

General 2: (entra con la camilla y con el niño envuelto) Señor, su hijo esta muerto.

Faraón: (tristemente cae al suelo y llora) no, porque a mi, es demasiado. Diles que se vallan, dile a moisés que se alejen y que no vuelvan nunca más.

General 1: (va a moisés y le dice) faraón dice que tu y tu pueblo se vallan, ya nos han causado suficiente dolor, tomen sus pertenencias y aléjense pronto antes que faraón se arrepienta.

(Los israelitas toman sus cosas y se van)
(Comienza el baile Hebreo.)

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